MI PÉRDIDA MÁS
GRANDE
Todo comenzó un día 1 de marzo, cuando
a esa persona que yo le decía mamá
Nina , una señora alta, robusta, de tess blanca, ojos grandes y de carácter muy
fuerte, comenzó a presentar unos
síntomas muy raros, tenía fiebre, hematomas por todo el cuerpo, entre otros ,
para lo cual decidimos llevarla al doctor esos síntomas ya los había presentado
desde meses atrás, pero ella se negaba a decirlo, ella todo el tiempo por muy
enojona que a veces fuera siempre de una forma u otra trataba de hacerte sentir
que te quería eso era lo mejor porque ella era una persona que te daba consejos
muy buenos aunque nunca le hacía caso y me portaba mal con ella, pero en el
fondo ella ha sido la mejor abuelita que podre llegar a tener, ella nunca te
demostraba que fuese débil , por el contrario ella siempre fuel el pilar de mi
casa una persona que pese a tener un pasado en el que sufrió mucho supo cómo
salir adelante y siempre fue un persona muy valiente y que siempre lucho por lo
que ella mas quería.
Ese día que acudimos con ella al
doctor, nos dijo que ella estaba muy sana y que no tenía nada, la revido muy
bien y eso fue lo que nos dijo, pero días después ella comenzó a sentirse mal ,
se sentía débil y no podía hacer nada, de repente los hematomas que le salían
en el cuerpo comenzaron a hacerse cada vez más grandes y feos, pero nosotros no
nos explicábamos el por qué de esos hematomas, porque incluso pos un golpe así
fuera el más insignificante, como por ejemplo: si se golpeaba en la puerta se
le hacia un hematoma. Lo peor es que
el doctor dijo que no tenía nada.
Fue entonces cuando decidimos ir con
otro doctor, el doctor dijo que teníamos que hacerle demasiados estudios, para
detectar que era lo que tenía mi Nina, pero yo la veía muy mal ella jamás
demostró ser débil pero esos días yo la
veía muy mal, no sabía donde había quedado esa persona tan fuerte que siempre
me demostraba que hasta lo peor que hicieras tenia solución y que nunca te
dieras por vencido, esa persona sentía yo que poco a poco una maldita
enfermedad se la estaba terminando.
Lo peor es cuando nos dieron el
diagnostico, diciendo que ella tenía una enfermedad en la sangre y que muy
difícilmente por su edad podría salir adelante.
Pero nosotros no dejamos que ella se
diera por vencida a pesar de que ella ya no tenía el mismo semblante que antes,
ahora esa mujer que nosotros siempre vimos muy fuerte ahora estaba postraba en
una simple cama y parecía que poco a poco se estuviera yendo, el doctor dijo
que lo mejor sería que le realizaran unas transfusiones de sangre, y que con
eso la podríamos tener más tiempo con nosotros, el hospital que era muy grande
y feo por cierto, tenía un clima muy frio, a pesar de que estuviera lleno de
personas, se sentía en los pasillos una inmensa soledad, eso era lo que a ella
no le gustaba, para ella un hospital era el peor lugar al que la podíamos
llevar, ella parecía que les tenía demasiado miedo a esos lugares.
Cuando comenzaron a hacerle la primera
transfusión dijeron que lo mejor sería que permaneciera en el hospital unos
cuantos días, pero cuando regreso a casa ya no era la misma ahora se mostraba
débil, muy delgada, con sus ojos muy grandes y casi no tenía fuerzas ni para
levantarse, ese día no duro mucho en la casa duro a lo mucho 10 minutos y
después, se comenzó a sentir muy mal, parecía que se estuviera desmayando, y le
comenzó a salir de su nariz demasiada sangre, que todos mis tíos se asustaron,
peor de inmediato la subieron a la camioneta lobo, azul que era de mi tío y se
la llevaron a Celaya al doctor, de ahí no la volví a ver hasta varios días
después que la trajeron a casa, pero prácticamente ya no se podía levantar de
la cama, no podía hacer nada ella sola teníamos que ayudarle para que se
pudiera mover, comer, y hacer sus necesidades.
La teníamos que despertar, cobijar,
peinar, cambiar y hacer todo para que ella se pudiera sentir lo mejor posible.
Pero en su semblante se veía que ella estaba sufriendo demasiado, que ella por
más que intentara luchar esa maldita enfermedad se la estaba terminando, fue
ahí cuando todos me hacían creer que ella mejoraría, pero hasta que un día
escuche una conversación privada y fue donde me di cuenta que ella ya no tenía
remedio alguno, que tarde o temprano ya no estaría con nosotros, fue ahí cuando
yo también deje de ser esa persona que le valen las cosas, por que comencé a
comprender que mi abuelita estaba muy grave, muy mal y que lo más probable
sería que pronto nos dejaría. Aunque por muchos días eso me ponía muy mal,
porque tan solo de pensarlo, me daba mucha tristeza y me ponía a llorar, por
que en verdad que ella ha sido la persona más especial que he tenido.
Pero todo siguió igual hasta el día 16 de marzo, prácticamente 15 días después de la
visita al doctor, fue que a las 8:30 de la mañana aproximadamente, mi tío
Alfredo llego a mi casa mi mamá
y yo estábamos tendiendo nuestra ropa y de repente escuchamos un grito de mi
tía rosa, inmediatamente corrimos hacia la cocina y fue cuando nos dijeron que
mi abuelita acababa de fallecer, fue entonces cuando logre comprender que lo
mejor sería que ella no estuviera con nosotros,
que estaría mejor descansando y que así ya no sufriría mas.
Desde ese día ciento que en mi vida me
hace falta algo, que ya no soy la misma, pero sé que desde algún lado ella me
estará cuidando.
Y sé que siempre guardare el recuerdo
de esa mujer fuerte, valiente y que siempre pese a todo salía adelante.
“No perdiste a nadie, el que murió, simplemente
se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor,
sigue en tu corazón.”
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